Con papeles

La mujer que trabaja en mi casa, 36 años, colombiana, está muy contenta desde hace un par de meses porque al fin ha conseguido “papeles”. Llevaba varios años en situación irregular, así que la notaba yo estos últimos tiempos tan ufana y contenta. Realizando las tareas de la casa con su proverbial eficiencia, pero más sonriente y cantarina. 

Anteayer me llamó entre circunspecta y preocupada para decirme algo. Me temí lo peor: “ha encontrado un trabajo mejor y nos abandona”, me dije. Estaba equivocado. Me cuenta que lleva 5 años sin ver a sus hijos que quedaron allá y ni tan siquiera conoce a su nieto (sí he dicho bien, su nieto de 3 años). Desde que llegó a nuestro país no ha parado de trabajar en lo que fuera.Oculta, clandestina. Siempre con miedo a esa expulsión que pudiera romper su ilusionante y necesario proyecto migratorio para redimir a los suyos. Les ha mantenido con estoicismo enviándoles dinero mensualmente, a costa de enormes sacrificios. 

Interrumpe la charla porque llega la hora de recoger a mi hija del colegio. Baja puntual y presurosa a la parada del bus sin que aún sepa a ciencia cierta qué demonios pretende. Mi hija -que tiene la misma edad que el tiempo que ella lleva si ver a los suyos- la quiere mucho y me estremezco ante la sola idea de que se nos vaya para siempre. Ya es parte de mi familia y no disimulo mi zozobra. 

Reanudamos la conversación y titubea para decirme simplemente que quisiera viajar a su país por Navidades para visitar a sus hijos y conocer su nieto. 5 años de espera. Kevin va a hacer la primera comunión y Martha Lucía es demasiado joven para cuidar de su hijito, o sea su nieto. Han debido cambiar mucho desde la última vez que les vio y está segura que no la reconocerán. Me confiesa que tiene miedo a que la despidamos y se quede sin trabajo a su regreso. 

Miro de reojo a mi hija, a quien tengo y veo cada día, y me entra así como un escalofrío. Esta estoica mujer que trabaja sin desmayo en mi hogar, barre, lava cocina, plancha y cuida de mi pequeña, lleva un lustro sin acariciar a sus hijos, sin bañarles, sin reñirles, sin besarles, y… ¡aún me pregunta qué me parece si vuelve a verles siquiera un “tiempito” ahora que puede!

Por fin ha conseguido recolectar el dinero del pasaje y la estancia, con lo que no pudo asistir al concierto de Juanes que le chifla. Me buscará una sustituta durante su ausencia para que no tenga la “camisa negra” y yo le digo que “A Dios le pido” que vuelva por favor.  

La familia al completo hemos dado el permiso para que viaje. Que sus hijos la reconozcan y la achuchen, que sepan que a pesar de las penurias y algunos sueños rotos, está más guapa. Y que siquiera unos días admiren a quien tuvo el honor de dejar bandera, patria y familia a la búsqueda de un futuro incierto que ahora se asoma algo más cierto, aunque no del todo seguro. 

Hemos metido entre su equipaje una bolsa de esas chuches que le encantan a mi hija, pero que su nieto jamás ha probado. Le ruego egoístamente que regrese porque es difícilmente reemplazable. Sabe que no podrá reagrupar a sus hijos en España hasta que pase al menos otro año, y además necesitará más salario, mejor vivienda, un comportamiento irreprochable, y un sinfín de documentos para que ese sueño se realice.

No hemos tenido que meditar mucho y tiene todos los permisos. Y mi hija le ha regalado una estrellita para que la cuelgue en la bandera tricolor de bienvenida cuando llegue al aeropuerto de Bogotá. Que simbolice el coraje, la dignidad, el valor. Mañana y pasado me pondré la camisa arrugada. Pero un día más habré podido dar el beso de buenas noches a mi hija. Y la sigo viendo crecer día a día. Sin moverme de casa. Con papeles.  

(13) Comentarios

  1. juan ignacio Maeztu

    Una carta llena de caridad cristiana . Pero no habla de el salario que cobra , si tiene seguridad social , ¿cuantas horas trabaja al dia ? ¿ si tiene festivos ?? ¿¿ y el por que tiene que pedir permiso para ver a los suyos ?? Se repite la historia . En navidad ponga un pobre en su mesa . Demos la ropa usada y que no queremos a lo pobres . Yo sigo viendo , que detras de una silla de ruedas , empuja una Ecuatoriana , Boliviana , Brasileña , ezt . Y los hijos del anciano de la silla , a misa como buenos cristianos . Cuanta hipocresia . Saludos republicanos .

  2. María

    Creo que es una carta llena de cariño y me quedó la idea de que si le preguntáramos a ella diría que agradece tener los jefes que tiene. ¿Hasta cuándo seguimos pensando que todo el que emplea a una persona para el trabajo de su hogar es un explotador irreductible?

  3. Como se pierde por la realidad economica,lo que es una familia,el afecto y la relacion social con los propios.

  4. De acuerdo con María…¿Cúal es la diferencia entre una chica que trabaja en una casa honradamente y uno que trabaja en una empresa honradamente? Acaso no son lo mismo…8 horas, permisos, salario…etc? Yo prefereriría trabajar limpiando esa casa que por lo menos mi jefe sabe quién soy… Los latinos que venimos a España curramos sin quejarnos, a diferencia de los de aquí, que no hacen más sino quejarse…el que no llora no mama republicanos!

  5. lola

    yassss, llámame tiquismiquis pero me chirría un poco el tono “paternal” y “condescendiente”…, pero el fondo es el que es y es lo que importa. La historia es la de muchas personas que vienen aquí a buscar una vida mejor para ellas y sus familias y no valoramos lo suficiente los esfuerzos y sacrificios que hacen. Valientes, más que valientes… y con esto es con lo que me quedo.

  6. A sí mí me gustaría saber todo lo que pregunta Juan Ignacio Maeztu. Soy hija de una inmigrante dominicana. Me trajo a España 3 años después de llegar a Madrid. Vino legalmente y trabajó en una casa de familia durante años. Siempre la trataron fenomenal y a día de hoy trabaja en una residencia de ancianos. Agradezco el esfuerzo de mi madre de corazón, que siendo contable en su país vino a trabajar de algo mucho peor. Acabo de terminar la carrera, y lo siento Mario, pero por muy digno que sea, yo no quiero trabajar en una casa de familia aunque sea la 253 de una gran empresa.

  7. Al leer el artículo a mí, una vez más, se me ha planteado la duda.

    Soy una madre que trabaja dentro y fuera de casa y en ocasiones me he planteado si podría permitirme alguna ayuda. Siempre me he respondido que no tengo unos ingresos suficientemente altos como para poder pagar un salario digno a quien me diese esa ayuda. Pedir a alguien que limpie lo que tu ensucias es muy fuerte. Tendría que pagarse muy bien porque yo, que lo he hecho en mis años jóvenes viviendo en Inglaterra y Alemania, sé cómo te puedes llegar a sentir. Mi pareja, que aporta igual o más trabajo que yo en casa, comparte estas dudas. Seguro que los dos conseguiríamos mejorar nuestras carreras profesionales si contásemos con esa ayuda pero no estaríamos ofreciendo a nuestro hijo e hija un ejemplo válido para ese otro mundo posible por el que luchamos. Esta reflexión, que no certeza, no nos impide aportar mucha de nuestra energía para que esa opción por el servicio doméstico esté verdaderamente dignificada.

    ¿Qué oportunidades le ha ofrecido la vida a esa persona que limpia en tu casa y cuáles te ha ofrecido a ti?

    El domingo estuvimos en Madrid exigiendo contratos dignos para las empleadas domésticas. Gran mayoría en la mani, mujeres. Muy pocas ellas, muy pocas, demasiado pocas, nostras. Los ellos tampoco eran muchos aunque imagino que los que acudieron era de “alta calidad”.

  8. Dilma

    ES MUY DURO DEJAR A TU FAMILIA LEJOS PARA PODER EMPRENDER UNA NUEVA VIDA, ARRIESGANDOTE, SACRIFICANDOTE EN MIL COSAS PARA PODER AYUDAR A LOS TUYOS, PERO AUN ASI A POCOS LES IMPORTA LO QUE LE PUEDA PASAR AL INMIGRANTE “SIN PAPEL”…CREO K A MUCHOS LES FALTA MEMORIA.

  9. Laura

    El trabao doméstico es igual de digno que cualquier otro, no se trata de limpiar lo que tu ensucias, se trata de hacer un trabajo que necesario que por la razón que sea se decide que lo haga otra persona por ti. Yo recojo mi casa, plancho…y tambien voy a un restaurante a que me sirvan la comida, y voy en metro, y por la calle y en todos los lugares hay unas personas que se encargan de limpiarlo y/o mantener su buen estado. Porque no en mi o en tu casa???
    Es un trabajo y como tal debe tener unas condiciones adecuadas (horario, descanso, salario…etc).
    Las personas inmigarntes son trabajadoras, epro si acceden de manera ilegal a un pais es dificil, duro y largo legalizar su situación. No se trata simplemente de conseguir un contrato de trabajo, asique habría qeu preguntarse cuanto a pasado esta persona de ventanilla en ventanilla para tratar de regularizar su situación.
    Yo a mi jefe no le cuento lso papeles y tramites que estoy haciandom asique porque esta persona se lo va a contar??? Y si quiero vacaciones fuera de temporada o mas días, se lo tengo qeu consultar… lo mismo que ha hecho esta persona.
    Tono paternalista/sentimental en las lineas escritas??… Puede, pero así lo viven muchas personas y nos ha hecho pensar que es lo mas importante.

  10. Creo que la señora de la historia tiene suerte de estar empleada donde está porque sabemos que no todo el mundo valora el que alguien a su servicio dentro de su casa haya hecho los sacrificios que ha hecho por estar lejos de los suyos, ni que pase trabajo arreglando papeles, y ni siquiera que esté contribuyendo a la crianza de unos hijos que no son de ella con afecto y dedicación… Creo que el trabajo doméstico es de los más difíciles y concuerdo que debe ser dignificado por las leyes, tener beneficios, etc. El trabajo doméstico por el hecho de hacerse dentro de los hogares es más delicado porque la persona termina convirtiéndose en parte de la familia de alguna manera. Sus problemas te afectan, tus problemas le afectan en todo sentido. Por ello entiendo el tono afectivo y paternalista, pero es inevitable si sabes que esa persona ha pasado por lo que ha pasado para poder mantener a su familia desde la distancia, mientras te mantiene a tí la casa limpia y en orden y atiende a tus hijos.

  11. Pampa

    Me parece un relato humano, pero como bien dice otro comentario…¿cuántas horas trabaja esa chica? ¿Sus vacaciones son de ella o tiene que vivir la de sus jefes? ¿Descansa o como interna vive casi 24 horas pendiente de “su” familia? ¿Y eso de que tendrá que cobrar más salario para reagrupar? ¿Cuanto le pagan, 750€? ¿La seguridad social la paga ese empleador o ella misma, como sucede en gran parte de los casos?.. “Le hemos dado el permiso”… bueno sería de que no, parece que la sra. debiera agradecerles porque le van a respetar el trabajo!
    Aunque valoro la intención de destacar el esfuerzo y la dignidad de esa trabajadora, me parece que es demasiado paternalista y que horror lo de los chuches ¿Cómo puede tenerse una mirada tan centralista en eso de que el hijo mete chuches que la nieta de la sra. jamás ha probado? Por suerte en América Latina también comemos chuches y dulces, muchas veces, más dulces que los de aquí.

  12. Charo

    Efectivamente, el trabajo de limpiar una casa, cuidar a unos niños…debería ser un trabajo más. Se requiere haber invertido un tiempo de aprendizaje, desarrollado muchas destrezas, capacidad multitarea y manejo del estrés, capacidad de organización, paciencia, concentración, esfuerzo físico…
    Cualquier persona que cuide de su casa y de sus hijos lo entiende perfectamente y sabe que planchar camisas o cuidar a dos niños no es precisamente más fácil o cómodo que conducir un taxi, pintar paredes, ser broker o limpiar la basura de la calle.
    ¿Por qué entonces las condiciones laborales son mucho peores? Porque las mujeres llevamos siglos regalando el trabajo reproductivo a nuestros maridos, padres mayores e hijos (e hijas) y nunca se declaró una huelga general de cuidadoras, para que la sociedad empiece a valorar todo el trabajo no reconocido que permite que la gente estudie carreras y tenga tiempo libre cuando llega a casa “estresado”. Y se empiece a pagarlo como se paga a un fontanero o a un albañil, cuando no sabes o no quieres hacerlo tú mismo. Y si no te llega el sueldo, pues contrata sólo unas horas a la semana, pero págalas bien.

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