Con papeles

El pasado martes los medios de comunicación informan que ¡albricias¡ se hacía público el sumario Gürtel, compuesto nada más y nada menos que por 50.000 folios. Tras facilitarse las contraseñas de acceso al dossier a través de internet , y solo a los procuradores personados en la causa, no habían transcurrido más de dos horas cuando varios medios de comunicación, y por supuesto dirigentes de todos los partidos políticos, en un alarde de inaudita celeridad y precisión, realizaban valoraciones a bombo y platillo del contenido de las actuaciones, extrayendo todo tipo de conclusiones sobre responsables, dádivas, perjudicados, favores, escuchas, víctimas, o simplemente se despachaban con la rimbombante afirmación de que “ninguna aportación nueva se había hecho a lo ya conocido”. A lo conocido de un sumario hasta entonces secreto. A voces .Y a veces.

Estoy muy acostumbrado a la lectura de voluminosos legajos jurídicos. Calculadora y cronómetro en ristre, reflexiono serenamente pero con urgencia sobre el dato cuantitativo –y también cualitativo- que supone en pocas horas absorber este formidable caudal de 50.000 folios, agrupados en 291 tomos, lo que implica que cada tomo se compone de 172 páginas. Es decir, más o menos son casi tres centenares de libros. Que hay que leer, subrayar, entender, ordenar, procesar y resumir. Se me antoja titánica la encomienda.

Añado otros aspectos interesantes de reflexión netamente jurídica. En este caso, la documentación no se ha facilitado en papel sino a través de unas claves de internet, y sólo a las partes personadas: ¿por qué las conocieron entonces tan rápido los periodistas y los políticos si no eran parte? Si alguno de los juristas, políticos, o periodistas fuera un poco torpe -como sería mi caso- necesitaría un tiempo adicional para acceder a las claves y bajar la información adjunta. Y con ese volumen, el ordenata se te queda colgado fijo un par de veces por lo menos, así que otros tantos reseteados no te los quita nadie. El tiempo avanza.

Una vez lograda esta meta, declaro bajo promesa que soy incapaz de leer más de dos folios seguidos en un ordenador, con lo cual evidentemente hubiera procedido a imprimir esos 50.000 folios. La cuestión nada baladí es encontrar impresora que soporte impresión tan impresionante; de cuánto papel podemos disponer sin talar otro árbol; que no se atasque el artilugio aparte del tiempo que tardaría la impresión; el cabreo del dueño de la tienda que tiene que dejar otros trabajos urgentes, y los litros de tóner. Y no he dicho nada todavía de la pasta gansa que nos cuesta la broma.

Bien. Ya tenemos los 50.000 folios impresos, numerados, grapados, y encuadernados, y aunque el tiempo sigue corriendo inmisericorde, podemos por fin empezar su lectura aunque no encontremos una vitrina donde depositar el cargamento. Pero es que además yo cuando leo un documento jurídico necesito tener cerca de mí post-it, marcadores luminosos, lápices, rotuladores, gomas, etc. En definitiva, el genuino arsenal escolar con el que anotar todo aquello que me llama la atención. Se trata no sólo de leer en solitario, sino básicamente de entender, analizar y concluir. Nadie comenta que la ingente tarea se haya repartido entre varios lectores y narradores.

Luego tendría que agrupar, clasificar, u ordenar de algún modo las diferentes declaraciones y pruebas de los intervinientes porque mi cabeza es -a estas alturas de la vida y del sumario- incapaz de asumir tanta literatura , tan poco bella y edificante. Incluso prescindiendo de esos folios que pudiéramos considerar accesorios (diligencias y providencias de mero trámite, declaraciones duplicadas o ilegibles, errores tipográficos, etc.) y hasta con un nivel avanzado de lectura a razón de unas 400 palabras por minuto, no me salen las cuentas y el reloj sigue avanzando inexorable. Y encima, ponte a escribir sobre lo que has leído que también lleva su tiempo.

Todos los eruditos y sesudos periodistas, políticos, e incluso algún aventajado ciudadano que han hecho valoraciones del sumario tan profundas como contundentes, que me lo expliquen porfa. Me parece biológicamente imposible, mentalmente insano, y jurídicamente dudoso, que nadie en su sano juicio haya podido leer en tan poco tiempo, a tanta velocidad, tantísimos aburridos documentos.

No me lo creo, entre otras cosas porque se supone que habrán tenido que realizar simultáneamente otras actividades ordinarias de la vida aparte de deglutir este tocho tan indecente. Los analistas habrán comido, cagado, dormido, hecho el amor, o tal vez participado en alguna procesión de Semana Santa. A mí desde luego en el w.c., de cofrade, o con mi pareja, ni se me ocurre ir con el sumario Gürtel ni siquiera en parte, que me juego el matrimonio y hasta mi fe.

Una última revelación: uno de los Abogados -ahora sí de verdad y en serio- me ha pasado las claves de internet y he empezado a leer concienzudamente el ladrillo. No lo he imprimido porque el libro de instrucciones dice que 50000 es la vida máxima de mi impresora, y no estoy por comprar otra. Sabiendo que tenía que hacer este artículo me estoy dando más prisa de la habitual, y voy ya por el folio 3455 (Tomo 20), porque no he dejado de hacer otras tareas cotidianas, faltaría más. Lo malo es que ya se me ha olvidado de qué iban buena parte los dos mil primeros, así que todavía no me veo muy capacitado para daros un parecer clarividente y global sobre el contenido. Lo único que atisbo es que esto parece que tiene “correa” para rato…

(3) Comentarios

  1. Ni te lo crees tú, ni nadie con dos dedos de frente. Es de traca lo del caso Gurtel, a cada noticia que sale, me arrebatan algo de mi esperanza por ver sentido común en quién lo debe albergar.

  2. [...] Lectura juridica ¿cuanto tiempo tardan los abogados en leerse 50.000 folios? conpapeles.periodismohumano.com/2010/04/12/velocidad-de-lect…  por Nividhia hace 2 segundos [...]

  3. Tin

    Parecería increible leerse toda esa información si no fuera porque existe un programa (A.Reader) que ayuda a saltarse todo el rollo judicial (que es mucho) e ir a lo concreto del asunto. Creo que has exagerado un poco …antes de imprimr, piensa si realmente es necesario

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